Adiós, hasta la eternidad

Adiós, hasta la eternidad.

«Adorada Carmina y Guillermo. El destino me separa de vosotros, me elimina de la vida, lo afronto con entereza…»

Así comienza, temblorosa y emborronada, la carta que el asturiano Humberto Alonso Pérez escribió a su mujer y a su único hijo desde la cárcel gijonesa de El Coto en 1938, poco antes de su ejecución.

«Tenía 26 años y muchas ganas de vivir. Natural de Soto del Barco y pintor de profesión, procedía de una familia tranquila, apolítica y de pocas palabras, pero el destino quiso que desde muy joven se viera involucrado en la Revolución de 1934 y la Guerra Civil», cuenta Verónica Sierra Blas, doctora en Historia autora del libro ‘Cartas presas’ (ed. Marcial Pons). Una exhaustiva investigación en la que trabajó durante diez años con el objetivo de recoger las letras que los españoles encarcelados durante la contienda y el franquismo enviaron a sus seres queridos. Cartas de los dos bandos, aunque «las de los republicanos son, lógicamente, más numerosas que las de los sublevados porque la represión fue mucho más prolongada y sistemática»

Fuente documental:
El comercio digital

Fuente imagen:
La voz de Gijón

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