Papel y lápiz, el arma de las prisioneras franquistas

✍️ Introducción: escribir en el corazón de la represión

En las cárceles franquistas, el control no se ejercía únicamente a través del castigo físico o la privación de libertad. Formaba parte de un sistema represivo más amplio que buscaba disciplinar, reeducar y borrar la identidad política de las mujeres encarceladas.

En este contexto, donde el hambre, el hacinamiento y la vigilancia constante definían la vida cotidiana, las prisioneras desarrollaron formas de resistencia que escapaban al control directo del régimen. Entre ellas, una destacó por su capacidad de perdurar en el tiempo: la escritura.

✒️ Escribir para sobrevivir: una práctica de resistencia

El papel y el lápiz, objetos aparentemente inofensivos, se convirtieron en herramientas de resistencia dentro del universo penitenciario femenino. A través de cartas, diarios o fragmentos de memoria, las presas lograron:

  • Mantener vínculos afectivos con el exterior
  • Preservar su identidad política
  • Dar testimonio de la represión

Esta práctica no era anecdótica. En un sistema donde miles de mujeres fueron encarceladas —muchas de ellas sin haber cometido delito alguno, sino por su relación con varones republicanos o por su militancia— la escritura funcionó como un espacio de autonomía dentro de un entorno de control total

🧱 Cárcel, memoria y redención: escribir dentro del sistema

La escritura no se desarrollaba al margen del sistema represivo, sino dentro de él.

Las cárceles franquistas no eran solo espacios de castigo, sino instituciones diseñadas para la reeducación ideológica, donde mecanismos como la religión, el trabajo o la propaganda formaban parte del proceso. En este contexto, escribir implicaba también resistir a ese intento de transformación.

Algunas presas lograron conservar sus textos; otras los transmitieron oralmente o los reconstruyeron años después. En todos los casos, estos escritos permiten hoy comprender el funcionamiento interno del sistema penitenciario femenino.

🧠 De experiencia individual a memoria colectiva

Lo que comienza como una práctica individual —una carta, un recuerdo, una anotación— termina convirtiéndose en una fuente histórica de primer orden.

Buena parte del conocimiento actual sobre las cárceles de mujeres en el franquismo procede precisamente de estos testimonios, que han permitido reconstruir:

  • Las condiciones de vida
  • Las relaciones entre presas
  • Las estrategias de supervivencia
  • Las formas de resistencia cotidiana

Sin estos relatos, el universo carcelario femenino habría quedado en gran medida invisibilizado.

🔗 Asturias, represión y biografía: conectar las historias

Este fenómeno no puede entenderse de forma aislada.

En lugares como Asturias, tras la caída del frente norte en 1937, la represión afectó de forma directa a mujeres vinculadas al movimiento obrero y a la militancia política. Casos como el de Dolores Valdés muestran cómo la experiencia carcelaria se inserta en una red más amplia de represión, que conecta biografía individual, sistema penitenciario y contexto histórico.

Así, la escritura de las presas no solo documenta su paso por la cárcel, sino que enlaza con procesos mayores: la represión franquista, la Revolución de 1934 y la memoria posterior.

🧩 Conclusión: escribir para no desaparecer

En un sistema diseñado para silenciar, el acto de escribir adquirió un valor profundamente político.

El papel y el lápiz no fueron solo herramientas de expresión, sino instrumentos de resistencia y de transmisión de memoria. Gracias a ellos, las voces de las prisioneras franquistas han podido atravesar el tiempo y convertirse en una de las bases fundamentales para el estudio de la represión femenina en España.

A mediados de 1936,  Isabel Rios, junto a su marido el Dr. Novoa Santos, son encarcelados y condenados a muerte. Por suerte y en el último momento a Isabel le es conmutada su pena, lo que por desgracia su marido no obtuvo, siendo este fusilado el 31 de diciembre de ese mismo año. Seis años después y una vez alcanzada su libertad condicional, emigrará a Argentina, no regresando a España hasta 1975.

La escritura en prisión constituye una de las formas de resistencia desarrolladas por las mujeres represaliadas.

📎 ANEXO — Isabel Ríos, escritura y represión en Saturrarán

A mediados de 1936, Isabel Ríos, junto a su marido, el doctor Roberto Novoa Santos, fue detenida y sometida a un proceso represivo que culminó con una condena a muerte para ambos. En el caso de Isabel, la pena fue finalmente conmutada en el último momento. Su marido, sin embargo, no corrió la misma suerte y fue fusilado el 31 de diciembre de ese mismo año.

Tras varios años de encarcelamiento, Isabel Ríos obtuvo la libertad condicional en torno a 1942, optando posteriormente por el exilio en Argentina, donde residió hasta su regreso a España en 1975.

🧾 Entre expedientes y resistencia: el papel de Isabel Ríos en prisión

Durante su estancia en prisión, Isabel Ríos desempeñó un papel relevante en tareas administrativas dentro del sistema penitenciario franquista. Como otras presas, logró acceder a funciones vinculadas a la gestión de expedientes, documentos fundamentales en los procesos de revisión de condenas y concesión de libertades condicionales.

Estas labores, desarrolladas en espacios como la prisión de Prisión de Saturrarán, situaban a algunas reclusas en una posición ambigua: integradas parcialmente en la maquinaria burocrática del sistema, pero al mismo tiempo testigos directos de sus mecanismos de control y castigo.

✒️ Escribir bajo vigilancia: testimonio de una represión cotidiana

En su obra memorialística sobre Saturrarán, publicada en 1986, Isabel Ríos recoge episodios que ilustran con claridad los riesgos asociados a la escritura dentro de prisión. En la página 148 describe una escena reveladora:

“… por la mirilla observan las monjas que una presa escribe con frecuencia en un cuaderno. Nos hacen salir a todo el pabellón, a la playa, ¡qué felicidad! Cuando volvemos, llaman al despacho de la Superiora a la ‘escritora’ y le enseñan su cuaderno… La mujer, condenada a doce años, es procesada de nuevo y condenada a otros doce…”

Este fragmento pone de manifiesto hasta qué punto la escritura —lejos de ser una actividad inocua— podía desencadenar nuevas causas judiciales y prolongar la condena de las reclusas.

🧠 Memoria, olvido y reconstrucción

Es posible que el paso del tiempo influyera en la precisión de los recuerdos recogidos por Isabel Ríos. La ausencia de nombres concretos en algunos pasajes puede responder a las limitaciones propias de una memoria reconstruida décadas después de los hechos.

Sin embargo, esta aparente indefinición no resta valor a su testimonio, sino que lo sitúa dentro de una lógica más amplia: la de una memoria fragmentaria que, aun incompleta, permite reconstruir prácticas sistemáticas de represión.

🔗 Cruce de testimonios: Isabel Ríos y Dolores Valdés

Las memorias de Dolores Valdés Fernández permiten establecer conexiones directas con el relato de Isabel Ríos.

En ellas, Isabel Ríos es mencionada en varias ocasiones en relación con el expediente que dio lugar al segundo sumario de guerra contra Dolores. Este proceso se originó tras la incautación, por segunda vez, de escritos elaborados en prisión: unas memorias que Dolores estaba redactando en el penal.

Como consecuencia, fue nuevamente condenada a doce años de prisión, pena que se sumó a una condena previa de treinta años impuesta en Oviedo por un primer sumario de guerra por rebelión.

El contenido de estos escritos fue descrito en términos especialmente duros por el juez instructor, quien dejó constancia de que contenían ideas “que cualquier embrutecido lector hace de la prensa socialista”, añadiendo que sus apreciaciones resultaban “tan bajas y miserablemente injuriosas, que hace penoso el deber de transcribirlas”.

⚖️ Escribir como delito: una práctica castigada

Independientemente de si el episodio relatado por Isabel Ríos se refiere directamente a Dolores Valdés, la coincidencia entre ambos testimonios resulta significativa.

Ambos casos evidencian una realidad común: en las cárceles franquistas, la escritura podía ser considerada un acto subversivo y, como tal, duramente castigado. La posesión de un simple cuaderno o un lápiz podía desencadenar nuevas condenas, prolongando indefinidamente la estancia en prisión.

🧩 Una microhistoria dentro del sistema represivo

Este cruce de testimonios permite comprender cómo experiencias individuales aparentemente aisladas forman parte de un mismo entramado represivo.

La escritura en prisión no solo fue una herramienta de expresión o supervivencia, sino también un elemento que conecta biografías, expedientes judiciales y prácticas institucionales. A través de casos como los de Isabel Ríos y Dolores Valdés, es posible reconstruir el funcionamiento interno de las cárceles de mujeres y la lógica punitiva que las sustentaba.

👉 Estos hechos se inscriben dentro de la represión franquista como parte de un sistema global de control.

 


Autor: Juan Amador Álvarez Vázquez
Investigador independiente  y custodio del archivo de Dolores Valdés Fernández
Editor de sus memorias y responsable de doloresvaldes.com

 

Compartir:

Anterior

Siguiente