Las enfermeras Nacionales durante la Guerra Civil Española

López Vallecillo, M. (2016). Relevancia de la mujer en el bando nacional de la Guerra Civil española: las enfermeras. Memoria Y Civilización,19,419-439. https://doi.org/10.15581/001.19.419-439

El objetivo de su trabajo tal y como describe la autora es analizar el papel que llevaron a cabo las enfermeras nacionales como profesionales sanitarias, en el conflicto bélico de 1936-1939. En el texto se identifica el tipo de formación que recibieron las enfermeras nacionales durante la Guerra Civil, los deberes y obligaciones relacionados con su trabajo asistencial, sus inquietudes profesionales, los peligros a los que estuvieron expuestas durante el ejercicio de su labor y el reconocimiento a la misma. Su participación activa en el conflicto las convirtió en personal sanitario indispensable, jugando un papel importante en el mismo, de gran relevancia y poco estudiado.

Así tal y como señala Magdalena Santo Tomás, la «Enfermería» debe tener presente dos variables del pasado: mujer y poder, y ser capaz de relacionar ambos conceptos y su evolución histórica para poder entender su situación actual.

Lopez Vallecillo, destaca el papel de la mujer como «cuidadora» dentro del trabajo desarrollado por las enfermeras y su papel activo en los distintos periodos historicos, en especial en los distintos conflictos bélicos que se han desarrollado a lo largo de la historia. Tal y como señala María Isabel del Val Valdivieso, la participación femenina es imprescindible para la construcción de la sociedad en la historiografía actual y el estudio de la historia de la Enfermería, ayudará a comprender mejor la historia de las mujeres.

La autora destaca la figura femenina relevante y poco estudiada de Mercedes Milá y Nolla, dama enfermera de Cruz Roja, que durante la Segunda República ocupó el cargo de Inspectora-Secretaria en la Escuela de Instructoras de Sanidad. Presidenta de la asociación de Enfermeras Visitadoras y directora de la revista «La visitadora Sanitaria», fue nombrada en 1935 Jefe de la Sección Juvenil de Cruz Roja Española. Su experiencia, tanto en la asistencia sanitaria como en la formación y gestión de enfermeras, favoreció que en 1937 fuera nombrada Inspectora General de los Servicios Femeninos de Hospitales de Sanidad Militar, siendo la única mujer que alcanzó la distinción de Miembro del Cuartel del Generalísimo.

 

Foto I. Grupo enfermeras durante la Guerra Civil.

 

El presente trabajo revisa los textos que abordan el tema localizados en el Centro de Documentación de la Cruz Roja y el Archivo Militar de Ávila y Madrid, dividiéndolo en cinco apartados:

1- Formación recibida durante la Guerra Civil.
2Deberes y obligaciones relacionados con su trabajo.
3Inquietudes profesionales.
4- Peligros a los que se expusieron.
5 Reconocimiento a su labor.

Interesante observar como al inicio de la contienda, el caos hacía realizar una rapida formación a los efectos de que las mujeres enfermeras tuvieran los conocimientos básicos que les permitieran atender a la innumerable cantidad de heridos y donde chicas cada vez más jovenes se apuntaban como voluntarias para recibir esta formación apresurada. El número máximo de alumnas fue de cincuenta, medida que obligó a impartir varios cursos para evitar grupos muy numerosos. Las aspirantes debían acreditar su buena conducta moral y social, además de tener antecedentes políticos favorables, tanto personales como familiares.Su trabajo era completamente gratuito y únicamente tenían derecho a manutención y alojamiento en caso de ser movilizadas. Respecto al tipo de formación que recibieron las enfermeras nacionales durante la Guerra Civil, plasmada en los manuales formativos, correspondientes al periodo bélico, se describe que la principal misión de la enfermera era la asistencia al enfermo basada en los cuidados médicos, higiénicos y personales, además «de servir al médico ayudándole asidua y desinteresadamente».

«…para la inspectora las menores de veinte eran «demasiado jóvenes para estar en los hospitales», por lo que únicamente podían prestar servicio en los roperos y para ese trabajo no necesitaban hacer los cursillos. A veces se hicieron excepciones aludiendo al hecho de que eran «señoritas que por sus condiciones excelentes son acreedoras a esta concesión y que prestarían un buen servicio como enfermeras», pero no con las más jóvenes.

«Me mandáis a una chiquita que habéis dejado examinar en los exámenes de  Auxiliares a pesar de que en las normas dice que la edad mínima será de 20 años y tiene 16 ¡Es un disparate!, que esas niñas anden en los hospitales en lugar del colegio por lo que no se les podrá dar carnet. No siendo movilizadas ni en guardias de noche se las puede dejar con un poco de manga ancha desde los 18 pero menos de ninguna manera. No sé esos padres en qué piensan…».

«…En sus cuidados debía imperar la caridad cristiana acompañada del sentimiento del  deber y de responsabilidad, siendo obedientes para cumplir con exactitud las órdenes médicas, además de ser pacientes, sobre todo con los enfermos . La enfermera también tenía que ser inteligente y no perder el interés por ampliar sus conocimientos ya que el contacto directo diario con diversos médicos, durante el curso de su profesión, la obliga moralmente a poner de relieve sus buenas condiciones sociales y educativas para que el profesional deposite una mayor confianza en su subalterna…».

«…cabe resaltar que en la formación impartida a las enfermeras nacionales adquiere gran fuerza la vocación unida a la caridad cristiana que sería el modelo de perfección al que deberían acercase, sin esperar más reconocimiento profesional que el de Dios. El adoctrinamiento religioso se fue afianzando con el avance de la guerra, pidiendo a las enfermeras que profesaran amor a Dios «mediante la práctica de la vida cristiana de meditación y de piedad», para poder dedicarse después a cuidar a los enfermos…».

 

Foto II. Cartel publicitario enfermeras Guerra Civil.

 

Dolores Valdés refleja en sus memorias el trato al que eran sometidas las reclusas por parte de las religiosas que actuaban dentro de las cárceles una vez finalizada la contienda y que tantos renglones de tinta han sido escritos por quienes padecieron estos cuidados, lease a Dolores en lo referente a lo acontecido en la cárcel de Saturrarán.
Lopez Vallecillo a estos efectos señala:

«En este punto, hay que tener en cuenta que las órdenes religiosas han estado vinculadas con la Enfermería, principalmente tras el Concilio de Trento, cuando adquirieron mayor protagonismo en el cuidado de los enfermos, pobres, indigentes, niños y ancianos. De esta forma, la Enfermería ha estado influida por el trabajo realizado por las Hermanas de la Caridad, que como señala Carmen González Canalejo, fueron las encargadas de distribuir el trabajo en los hospitales, además de organizar la asistencia de los enfermos y la contratación del personal, confiándoles la vigilancia de la moralidad del mismo…».

En cuanto a los deberes, la autora señala como las enfermeras «tuvieron que aceptar la autoridad de la Madre Superiora, a la que debían obedecer, cumpliendo con los horarios y el servicio que ella decidiera, además de trabajar bajo la dirección de la enfermera jefe, que exigía seriedad de conducta, disciplina y puntualidad. El uniforme debían utilizarlo en su lugar de trabajo y no tenían derecho a llevarlo fuera del mismo….».

«…ha llegado a mis oídos que en Alcora estuvieron bailando en la Plaza del pueblo con los médicos vestidas de uniforme dando lugar a las consecuentes habladurías y escándalo en el pueblo y quiero rogar a Vd. les diga de mi parte espero que nada parecido se vuelva a repetir, que al solicitar ir al frente es con el espíritu de sacrificio que ello requiere y que estando tan en contacto con el dolor no demuestra el sentimiento de que deben estar poseídas y demostrar esas manifestaciones y sobre todo el uniforme es para trabajar y no para bailar. Espero que debidamente advertidas ni eso ni nada parecido volverá a suceder porque si así fuera me vería precisa a devolverlas a retaguardia donde pueden divertirse lo que quieran […]».

.»..que las enfermeras llegaran a altas horas de la noche y demostraran una conducta moral poco deseable podía desencadenar su cese o traslado, después de leerles «bien la cartilla» y avisar al director del hospital de lo sucedido…»

«…estaba mal visto que las internas pernoctaran fuera del hospital o del lugar habitual en el que se alojaban, aunque fuera con una amiga. No se aprobó que bebieran o fumaran, motivos suficientes para castigarlas y retirar el nombramiento…».

«…no querían enfermeras «ineptas y holgazanas» que no madrugaran y prefirieran echarse la siesta. Eran un mal ejemplo para las de la localidad ya que veían cómo las internas eran poco aptas para el trabajo…».

«…desobedecer las órdenes de la Madre Superiora, dar contestaciones irrespetuosas en presencia de los enfermos y tener una conducta privada de dudosa moralidad, favoreció la destitución de las implicadas en los hechos…».

 

        Foto III. Grupo de enferneras y un médico atendiendo a un paciente.

 

En cuanto a las inquietudes profesionales y condiciones laborales: Las enfermeras nacionales fueron mujeres que rompieron con los roles establecidos durante el conflicto ya que entre los destinos preferidos para trabajar se encontraban los hospitales y los equipos quirúrgicos situados cerca del frente, en contraposición con los postulados que preferían que la movilización femenina se
centrara en la retaguardia…

«…las enfermeras profesionales desempeñaron su labor tanto en salas de hospitalización como en quirófanos, siendo las que ocuparon los puestos de jefas de Enfermería. Además de organizar el trabajo, anotar las prescripciones y órdenes médicas, también se encargaron de las curas principales, de poner inyecciones intravenosas y de instrumentar en quirófano

«…eran las «responsables ante el médico del más exacto cumplimiento de todas sus órdenesdebiendo darle cuenta de cuantos cambios observen en los enfermos». También debían exponer ante lasuperiora la buena marcha de los servicios de orden, limpieza y economía…».

«…en los puestos de socorro, si era preciso, la enfermera debía acudir a la zona de fuego a atender a los heridos, si no,los recibía en el mismo puesto, realizaba las primeras curas y después ayudaba en el traslado al hospital de sangre… En los hospitales instalados en poblaciones cercanas al frente se recibía a los heridos del mismo campo de batalla, en ambulancias o en camiones como si fuesen un revoltijo carne humana…».

«…respecto a los alojamientos, las enfermeras movilizadas tuvieron que hospedarse, en ocasiones, en condiciones penosas, ya que no contaron con ningún tipo de privilegio. En la mayoría de los casos compartieron habitación y colchón, otras tuvieron que dormir en el mismo centro habilitado como hospital y las más afortunadas se alojaron en casas cercanas al hospital. Hubo habitaciones para cinco enfermeras, sin agua, ni cristales en las ventanas, con una vela como luz y un baño que debían compartir con los soldados, además de tener que dormir en el suelo…».

«…no tuvieron comodidades, pasaron frío, hambre; en la mayoría de las ocasiones no tenían luz eléctrica y únicamente disponían de velas que dificultaban su trabajo nocturno. La falta de medios, principalmente de agua, impedía la higiene diaria, los uniformes estaban sucios y negros, los rostros polvorientos y el pelo enredado y sin lavar…».

Durante la Guerra Civil las enfermeras nacionales han jugado un papel importante, de gran relevancia y poco estudiado. Su participación activa en el conflicto contribuyó a la consolidación de la Enfermería como profesión gracias al trabajo que desempeñaron. Hay que destacar la amplia diversidad formativa que se fraguó durante el conflicto, ligada tanto a instituciones formativas como políticas: Cruz Roja, Sanidad Militar, Sección Femenina y Margaritas. En este contexto educativo, las Madres Superioras jugaron un papel importante como responsables tanto del trabajo asistencial de las enfermeras a su cargo, como del mantenimiento del orden, la disciplina y la moralidad.

Lopez Vallecillo destaca como las enfermeras nacionales, fueron mujeres protagonistas en la Guerra Civil debido a su trabajo asistencial. La Enfermería, fue una de las salidas laborales que permitió a las mujeres participar y ayudar en el conflicto bélico, medida que favoreció la consolidación de la profesión.

 

Más información:
Universidad de Valladolid

Imágenes:
BBC News
Serhistorico.net

 

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