A los 20 años, María Luz Bernardo García, vecina de Gijón y de profesión sirvienta, fue sentenciada a 15 años y un día de reclusión por el cargo de auxilio a la rebelión. Su proceso ante el Consejo de Guerra Permanente Nº3 de Asturias es un testimonio crudo de cómo la justicia militar de posguerra se ensañó con la juventud trabajadora urbana. Recuperamos su identidad y su historia para que su nombre no se pierda en el olvido institucional.
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