El Convento de los Pasionistas de Mieres: de espacio religioso a prisión en la guerra y la posguerra

✍️ Introducción

Hay edificios que parecen destinados a cargar con el peso de toda una época. En Mieres, el Convento de los Padres Pasionistas no fue solo un lugar de culto; fue el epicentro de la tragedia y la resiliencia asturiana. En apenas unos años, sus muros pasaron de la oración a la dinamita, y de ser un espacio religioso a convertirse en lugar de reclusión donde la dignidad de Dolores Valdés Fernández se enfrentó a la violencia de la guerra y la posguerra.

🏚️ 1. El convento como espacio de reclusión

La historia del edificio comienza en enero de 1907, cuando los pasionistas se instalan en Mieres bajo el impulso del Padre Amadeo. El convento fue levantado con el esfuerzo y las aportaciones de la comunidad local, lo que le otorgó desde su origen un profundo arraigo social.

Los propios religiosos participaron en su construcción, trabajando como peones y utilizando materiales de la zona. La primera piedra se colocó el 29 de agosto de 1907 y, como señala el historiador Ernesto Burgos, se trataba del primer edificio levantado en la zona alta de la villa: un símbolo de modernidad y fe construido colectivamente.

Ese origen comunitario contrasta de forma dramática con su posterior uso como espacio de reclusión.

💥 2. La ruptura: la Revolución de Octubre

La transformación del convento comenzó con la Revolución de Octubre de 1934. Los testimonios de los Padres Segundo y Constantino describen con crudeza los daños sufridos por el edificio tras la explosión de una carga de dinamita en la iglesia, que abrió la bóveda y destruyó el mobiliario litúrgico.

En los sótanos del convento, los propios religiosos experimentaron una primera forma de cautiverio. El Padre Fausto de San José recordaba las condiciones de hambre extrema, sobreviviendo con una lata de sardinas cada 24 horas, hasta que la llegada de comida por parte de civiles permitió aliviar momentáneamente la situación.

Este episodio anticipa el uso posterior del edificio como espacio de encierro.

⚖️ 3. La institucionalización del encierro: la circular de octubre de 1936

La transformación del convento en prisión se formalizó a través de la Circular de la Delegación de Justicia de 8 de octubre de 1936. Este documento refleja la situación de colapso del sistema penitenciario en Asturias y la necesidad de habilitar nuevos espacios de reclusión.

El convento fue utilizado como solución de urgencia ante la saturación de otras cárceles, estableciéndose un régimen caracterizado por la precariedad y el control:

  • Limitación alimentaria: se fijó un máximo de 1,50 pesetas diarias para la alimentación de los presos.
  • Trabajo forzado: los reclusos considerados menos peligrosos eran utilizados en trabajos públicos.
  • Control de las relaciones: las visitas y la correspondencia estaban sometidas a estricta vigilancia y censura.

Estas medidas evidencian un sistema improvisado, condicionado por la guerra y basado en la restricción de recursos y libertades.

🔴 4. 1937–1940: el espacio carcelario en la posguerra

Tras la caída de Asturias en 1937, el edificio fue reutilizado por el nuevo régimen como centro de reclusión. Lejos de ser una prisión exclusivamente femenina, el convento funcionó como un espacio mixto, en el que convivían hombres y mujeres bajo condiciones extremadamente duras.

En este contexto se inscribe la experiencia de Dolores Valdés Fernández, cuyo testimonio permite comprender la vida cotidiana en este espacio:

  • Hacinamiento extremo: decenas de mujeres compartían espacios reducidos.
  • Control ideológico: imposición de prácticas religiosas y simbólicas del régimen.
  • Condiciones de vida precarias: falta de recursos básicos y deterioro de las instalaciones.

🧵 5. Experiencia y resistencia

A pesar de las condiciones, la vida en el convento no se redujo únicamente al sufrimiento. Los testimonios permiten observar prácticas de solidaridad entre las presas, que contribuyeron a sostener la vida cotidiana en un entorno hostil.

El caso de Dolores Valdés refleja una forma de resistencia basada en el apoyo mutuo y la preservación de la dignidad, incluso en situaciones de extrema precariedad.

🧠 6. Un espacio dentro del sistema represivo

El convento de los Pasionistas no fue un caso aislado, sino parte de una red más amplia de espacios de reclusión habilitados durante la guerra y la posguerra.

Su historia permite comprender cómo el sistema represivo utilizó edificios preexistentes —religiosos, industriales o civiles— para adaptarlos a funciones penitenciarias, integrándolos en un modelo de control y castigo.

Este espacio debe entenderse dentro del conjunto de las prisiones franquistas, donde se reproducían dinámicas similares de control y disciplina.

🧭 7. Memoria y significado histórico

El edificio permanece hoy en pie en Mieres, conservando las huellas de las distintas etapas que atravesó. Su historia refleja la complejidad de un periodo en el que los espacios cambiaron de significado en función del contexto político.

El convento fue escenario de experiencias contrapuestas, pero en todas ellas se inscribe una misma realidad: la violencia de un tiempo marcado por la guerra, la represión y la supervivencia.

Estos hechos se inscriben dentro de la represión franquista como parte de un sistema global de control.

📚 Bibliografía y fuentes documentales

Las fuentes utilizadas en este artículo combinan documentación primaria, testimonios contemporáneos y estudios historiográficos, lo que permite una aproximación integral al contexto y a la experiencia analizada.

📂 Fuentes primarias

  • Bocinos, Alfonso (1937): Cuando la dominación roja: crónicas de la revolución y la guerra en Asturias. [Fondo local / rareza bibliográfica].
  • Dolores Valdés Fernández: Memorias de mi paso por las cárceles de España (1937–1943). [Archivo familiar / manuscrito inédito].
  • Delegación de Justicia (1936): Circular sobre el régimen provisional de las prisiones en Asturias. Archivo Municipal de Mieres.
  • Padres Pasionistas (1935): Episodios de la Revolución en Asturias: los Pasionistas de Mieres y la Revolución de Octubre de 1934. Santander: Editorial El Pasionario.
    (Testimonios de Segundo de San Gabriel, Constantino de Santo Tomás y Fausto de San José).

📚 Fuentes secundarias

  • Burgos, Ernesto: Historiador y Cronista Oficial de Mieres. Artículos publicados en La Nueva España (2007–2016).
  • Portal doloresvaldes.com: recopilación de expedientes, documentación judicial y testimonios orales.

Para comprender el sistema de represión femenina y el funcionamiento de las cárceles franquistas, puede consultarse:
👉 Las cárceles de mujeres en el franquismo: represión y resistencia en Asturias


Autor: Juan Amador Álvarez Vázquez
Investigador independiente  y custodio del archivo de Dolores Valdés Fernández
Editor de sus memorias y responsable de doloresvaldes.com

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